Hoy en día los métodos de inverisón y canales de información que pnos pueden servir de base para invertir en Bolsa están muy accesibles a través de Internet.

Sin embargo, las decisiones que finalmente toman los inversores suelen fracasar por el aspecto psicológico: las emociones y razonamientos equivocados.

Por ello, es importante ser conscientes de estos factores o sesgos que nos influyen cuando invertimos para no vernos perjudicados a la hora de tomar decisiones.

Uno de los aspectos psicológicos que más influyen en nuestra toma de decisiones es la aversión al riesgo, por la cual nos resistimos a cortar las pérdidas y, en cambio, realizamos los beneficios demasiado pronto.

¿Qué es la aversión al riesgo?

La aversión al riesgo es la preferencia de un inversor de evitar el riesgo en sus inversiones, por lo que suele preferir las inversiones con menos riesgo.

Aversión al riesgo en términos de utilidad

Además, en términos de utilidad para el inversor:

  • cuanto mayor sea la obtención de beneficios, menor será la satisfacción con la obtención de una unidad adicional de beneficio.
  • cuanto mayor sea la obtención de pérdidas, menos nos afectará la obtención de una unidad adicional de pérdidas.

Como ejemplo práctico, en una inversión nos satisface más pasar de ganar 0 a 100€, que cuando pasamos de ganar 500 a 600, aunque la diferencia sea la misma.

Por el lado contrario, nos duele más pasar de perder 0 a 100€, que cuando la ibamos ganando 500€ y le perdemos 100€ más.

Consecuencias prácticas de la aversión al riesgo

Este hecho, puede influir en el hecho de que cortemos demasiado pronto los beneficios (ganancias adicionales no satisfacen cada vez menos), mientras que las pérdidas las dejamos correr (cada vez nos duele menos las pérdidas adicionales).

Por tanto, la aversión al riesgo nos lleva a:

  • vender demasiado pronto los valores que nos generan beneficios
  • mantener valores perdedores a pesar del riesgo de seguir perdiendo

Evitar los efectos de la aversión al riesgo

Por una parte, el inversor debe conocer que puede estar sometido a estos sesgos psicológicos para tratar de racionalizarlos y dominarlos.

Por otra, es aconsejable tener un plan bien definido y sistemático para evitar estos emocionales y cognitivos sesgos que nos dominan.

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