¿Qué prefieres: una inversión que parte de un céntimo y que duplica su valor cada día durante 1 mes, o 1.000 euros cada día durante todo un año?

  • La ópción 1 sería ganar el primer día 0,01€; invertirlo para ganar el segundo día 0,02€; invertirlos para ganar el tercero 0,04€ y así hasta el día 31.
  • La opción 2 es ganar 1.000€ el primer día; otros 1.000€ el segundo día… y así hasta el día 365.

¿Qué opción elegirías?

Si has elegido la segunda opción es porque no eres consciente el poder del interés compuesto.

Veamos cuanto hemos ganado con la primera opción:

Como vemos en esa tabla habríamos ganado 10.737.418,24 euros después de un solo mes.

En cambio con la segunda opción, la que a priori podía parecer más ventajosa habríamos ganado 365.000 euros (1000 euros cada días durante un año).

Con este ejemplo podemos ver el poder que tiene el interés compuesto sobre el interés simple.

Interés simple

El interés simple es aquel que no se suma al capital inicial una vez que ha vencido el plazo de la inversión.

Si tenemos una inversión de 1000 euros con una rentabilidad anual del 10%, después de un año habremos obtenido un rendimiento de 100 euros.

Si decidimos mantener la inversión inicial de 1000 euros, retirando los 100 euros de rendimiento, el segundo año tendremos de nuevo un rendimiento de 100 euros, y así cada año durante todo el tiempo de la inversión.

Veamos el rendimiento de invertir 1000 euros durante 30 años con un 8% anual.

Vemos que después de 30 años habremos obtenido un rendimiento a nuestra inversión de 2.400 euros que junto con el capital de nos devuelven, suma un total de 3.400 euros.

Interés compuesto

El interés compuesto consiste en la acumulación de rendimientos sobre rendimientos anteriores. Por tanto, calcula rendimientos sobre un capital cada vez mayor.

En este caso después de ganar 80 euros el primer año, en lugar de retirarlos, decidimos reinvertirlos acumulándolos al capital. De esa forma se calcular intereses sobre los Intereses de años anteriores.

Y eso es una bola de nieve que no para de crecer, tanto más cuanto mayor sea el tiempo y la tasa de interés.

Utilizando el mismo ejemplo anterior vemos que la misma inversión inicial (1000 euros) y la misma tasa de interés (8%) da lugar a un resultado final muy superior por el mero hecho de reinvertir los intereses.

Vemos que obtendríamos 745,38 euros que unido a un capital de 9.317,27 euros, suma un total de 10.062,65 euros, frente a los 3.400 euros del interés simple.

Si hiciésemos otra comparativa de 1.000 euros con un tipo de interés del 12% y una duración de 40 años, la diferencia y aún más notable:

  • Interés simple: 4.800 euros de rendimiento + 1.000 euros de capital = 5.800 euros
  • Interés compuesto: 9.969,75 euros de rendimiento + 83.081,22 euros de capital = 93.050,97 euros

¿Cómo aprovecharnos del interés compuesto?

Cuando hablamos del interés compuesto, el tiempo es nuestro aliado.

Por ello, es muy importante empezar a invertir desde muy joven y mantener las inversiones a largo plazo.

Por otro lado es importante reinvertir los rendimientos obtenidos, ya sean los intereses en las inversiones de renta fija o los dividendos en las acciones. Debemos ser conscientes de la importancia de aprovecharnos del interés compuesto en nuestras inversiones.

Existen múltiples webs que incluyen herramientas gratuitas para calcular y graficar los rendimientos calculados con interés compuesto, como la Calculadora de financer.com, en la que podemos incluir contribuciones mensuales adicionales y el efecto del impuesto para afinar los cálculos.

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